V E R D I

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VERDI lanzó su nueva colección hace unos días.

Con una copa de champán en la mano se recorría parte del espacio donde se da vida a texturas hechas a través de técnicas tradicionales como el tejido en telar horizontal y el crochet.

Mientras recorría el hangar enorme de donde parte el proceso creativo de la marca, me preguntaba cómo sería el showroom si así era el behind the scenes.

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Nos invitaron a cruzar la calle, a otro hangar que prometía contener la mejor parte de la sorpresa… Lo primero que encontré fue un largo pasillo que parecía un portal a un sueño. El suelo era un tejido hecho con hilos de cobre que conectaba la realidad con un oasis donde lo que inmediatamente llamaba la atención, era un árbol gigantesco en el centro del lugar; hecho también con tejidos y fibras que caracterizan la marca.

‘El árbol de la vida’, nos mencionó Tomás, el propietario. Fue la idea que quiso usar para comunicar el concepto de VERDI.

Nos contó que para su madre siempre fue importante la conexión con la naturaleza y con los antepasados. Y que esto, sumado a las incontables veces que ha visto el árbol en distintas culturas como símbolo de vida y de conexión con los antepasados; lo motivó a construir la escultura que siempre había soñado como centro del showroom.

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Quise saber de dónde provenía el proyecto, y nos contó que VERDI nace por Carlos Vera, su padre y el de su hermana Cristina. Don Carlos comienza en los años 90 a mezclar metal con fibras más tradicionales y empieza a elaborar a través de técnicas artesanales, productos más contemporáneos.

Cuando su esposa muere, Don Carlos descompone la empresa y la vende. CUMARE, como se llamaba en el momento, desaparece.

Sin embargo, luego de la muerte de su padre (2010), Tomás recupera en su honor las técnicas que venían siendo manejadas y crea VERDI, con los apellidos de su familia Vera-Dieppa.

Actualmente, es precisamente el valor más importante del proyecto, el legado que lleva consigo, y la emocionalidad que tiene detrás siendo prácticamente una herencia de sus antepasados.

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Me llamó la atención saber qué artistas estaban involucrados en la hechura de las texturas que adornaban el lugar y de dónde provenían los singulares materiales.

Para VERDI es sumamente importante su labor social. Trabajan con 18 familias en Curití, Santander; son quienes sacan el fique y distintas materias primas que luego son utilizadas por los artesanos para hacer arte.

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Actualmente cuentan con tres pilares: Diseño de interiores, moda y arte. Para cada una utilizan seda orgánica, hilos bañados en plata, cobre, fibra de plátano y terciopelo, para el caso de las mochilas que se han vuelto tendencia.

La historia apenas empieza y la intención de VERDI es seguir llevando el nombre de Colombia al mundo con toda su tradición artesanal traducida a la modernidad siempre con un twist innovador.

Latinoamérica es tendencia en todos lados y sus técnicas son un lujo. Este es el mensaje que llevó implícita la experiencia que viví en el lanzamiento del showroom y la nueva colección de VERDI Design. ¡Ya quiero ver qué sigue!

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