Time(less) routine.

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El paso del tiempo no tiene el mismo significado desde que lo primero que hacemos al despertar es tomar el celular para ver qué ha pasado en nuestra vida alterna. La rutina de nuestra realidad tangible ha pasado a un segundo plano en el que la prioridad es lo que sucede en nuestro móvil.

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Shirt. Zara / Necklace. Caos Jewerly.

Shirt. Zara / Necklace. Caos Jewerly.

Vimos la evolución de los celulares y las redes sociales como algo natural y en ese proceso nos volvimos la generación de la selfie. Dejamos de medir el tiempo en horas para medirlo posts, comenzamos a ver el reloj para saber cuál sería la mejor hora para subir nuestras fotos, dejamos de contar segundos para medir cuánto nos tardaríamos en llegar a los 200 likes, o cuándo fue la última vez que el ‘amor de nuestras vidas’ se conectó a Whatsapp. Nuestra vida se convirtió lentamente en lo que pasa entre post y post y fue así que aprendimos a llevar nuestra cotidianidad intercalada con las notificaciones de nuestro móvil.

Por esto es que cuando vemos el estudio revelado por PLOS ONE, hecho a personas entre los 18 y 33 años (sí, millennials de nuevo), que muestra que al día interactuamos con nuestro móvil más de 85 veces y pasamos unas 5 horas en él, no podemos sino pensar que esos números son muy bajos y que la principal razón por la que nos despegamos de nuestro teléfono es falta de datos o batería.

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Trousers. Zara

Trousers. Zara

Progresivamente nos hemos transformado en unos pequeños genios de la mercadotecnia. Y ya sea que impulsados por el narcisismo innato de la juventud o nuestra constante necesidad de experimentar con nuevos canales para expresarnos, terminamos posicionándonos en el mundo digital de la misma forma en que lo haría una marca establecida. Desarrollamos lenguajes editoriales y gráficos que nos identifican, nos convertimos en los stylists y directores de arte de nuestras propias vidas y llegamos al punto de ser los parámetros con los que las mismas marcas intentan entablar conversaciones.

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Ahora, no será BURN quien entre a criticar el tinte digital que nuestras vidas han tomado... sin embargo, sí hay que resaltar que estar sumergidos en esta realidad muchas veces nos hace olvidar que no siempre ha sido así. Olvidamos que hasta hace no mucho nuestra rutina estaba solo conformada por ese factor análogo, sin pantallas de retina, carente de apps de edición de foto y video, sin redes sociales con métricas de alcance, impresión por foto y engagement.

Y olvidando esto dejamos de entregarnos al 100% de las experiencias que vivimos, que pueden parecer pequeñas, pero si lo pensamos bien, son esas cosas simples las que hacen nuestros días y no nos interesa hacerlas un poco más amenas. Quedó atrás ver películas de corrido sin revisar los mensajes de nuestros grupos de Snapchat, tomarnos esos shots de tequila sin selfies de por medio, vivir los conciertos sin hacer live streaming o ir a ese restaurante nuevo sin montar 17 historias en Instagram, o disfrutar el olor del shampoo nuevo sin el afán de ver qué novedades hay en nuestro celular mientras nos bañamos.

Total look. Massimo Dutti.

Total look. Massimo Dutti.

La realidad es que estamos viviendo en un mundo digital, nos seduce y eso no tiene nada de malo; pero en el fondo siempre necesitaremos ese cuaderno bajo nuestras camas y ese álbum de fotos impresas, porque no tan en el fondo sabemos que necesitamos alguna estrategia para ocultar nuestros secretos lejos del celular.

#GETBURNED

Photography. Andrés Yepes
Model. Edgar Prada
Text edition. Omi

BURN Magazine